Mi Primera Maratón Trail por Konstanze Straub (Patagonia Run 42k 2012)

Podría partir con algo estiloso como I run a marathon o algo así, pero creo que cualquier connotación que se le de a una experiencia como esta es de poca importancia. He aquí un relato, desde mi vivencia personal, de cómo decidí primero inscribirme en una maratón y luego como la corrí.

Si me remonto al comienzo de los tiempos, podría decir que soy una mujer empeñosa en muchas cosas, entre ellas en los deportes. Siempre del montón, si bien es cierto que hago de todo un poco (desde trotar a kitesurf), no soy destacada en ninguna disciplina, más bien lo mío es ser dispersa y entusiasta en muchas, y ya que lo asumo y lo entiendo, vivo feliz con eso. Bueno, partiendo de esa base, a fines del año 2011, decidí que con mis recién pasados 30 años, tenía que hacer un esfuerzo por mantenerme entretenida en algún deporte que pudiera practicar sin importar el clima y sin que fuera tan engorroso el traslado o lugar para practicarlo. Ya había trotado antes, de hecho había realizado dos circuitos de maraton trail de 10 y 15 km, y si bien había quedado muy cansada, también le había agarrado el gusto a exigirme más de la cuenta y a sentir la sensación de “yo puedo, y doy gracias por eso”. Entonces, retomando, año nuevo 2012, pensé que era tiempo de volar más alto y decidí que mi meta era el Patagonia Run de San Martín de Los Andes Argentina, 42 k.

Preparación. Acá no me detengo mucho. Puedo dar fé, sin ser una experta, que dos acondicionamientos físicos más uno o dos trotes a la semana, dependiendo de la intensidad, bastan para correr una maratón y no morir en el intento (en mi caso tuve la suerte de contar con un lugar ideal para el acondicionamiento, con un coach excelente). También vale decir que un mes antes de la carrera empecé con todos los males  que se les puedan ocurrir, que ahora concluyo que deben de haber sido mas nervios que nada, ya una vez que llegué a la largada/partida, literalmente se me olvidaron todos mis dolores varios, desde la periostitis , hasta la sinusitis.

Día Cero

La largada de la carrera comenzaba a las 8:30, así es que mi despertador sonó a las 6;30 del  sábado 14 de abril. Dormí pésimo ya que soñe que entrenaba toda la noche. Además estaba super ansiosa y por lo mismo me costó un montón bajar la guardia y comportarme de forma inteligente, por lo que desayuné apenas, fuí mil veces a revisar si me faltaba algo: power gels (check), pañuelitos(check), ipod nano(check) , jugos isotónicos (check) etc etc.. Estando todo en orden, menos mi cabeza, me decidí a salir de la cabaña en busca del Nico y de Martín (ambos amigos de Puerto Varas, con alguna experiencia en maratones), llegue a su cabaña y salimos con la Cata (señora del Nico) que nos fue a dejar.

Largada

Esta es una de las partes más emocionantes del recorrido, me trato de acordar de la música que sonaba en el alto parlante, pero solo me acuerdo de una música encendida, muy fuerte, como cuatrocientas o más personas aglomeradas esperando por partir y una voz que decía “sólo falta un minuto para que comience la carrera” luego, besos, abrazos varios, muchos gritos y el 10..9…8….7… ya a esas alturas taquicardía…6….5… que hago aca? 4….3….2….1………. ya está, PARTIERON!!!! gritos a lo lejos, HEHEHEHEEHEheheehhhehehehehe!!!! se empiezan a hacer cada vez menos perceptibles y comienza todo. Creo que casi al inicio de la carrera empieza el ascenso, se arma una especie de embudo en que hay que comenzar a caminar rápido hacia arriba, ya que no sacas nada tratando de adelantar a las personas porque es un verdadero mar humano queriendo avanzar. Esta parte la había vivido otras veces, asi es que me concentre en otras cosas más que apurar el tranco, como por ejemplo en la música que estaba escuchando, en lo que hablaban las personas cerca de mí, en lo increiblemente afortunada que era de poder tener dos piernas para poder estar viviendo esto, y un sin fín de cosas que a uno de se le pasan por la cabeza mientras vas subiendo un cerro y con apuro.

La subida duró cerca de 10 Km, entre medio, un par de planos, uno con abastecimiento que preferí saltar ya que tenía las caramallolas con bastante líquido. Puede que haya pedido que me rellenaran una, pero no me acuerdo. Lo que sí, es que preferí no bajar la guardia y seguir a buen ritmo, lento pero seguro, y bueno, la misión que me planteé desde el inicioera disfrutar, por sobre todo, disfrutar. En ese momento los 10 k fueron determinantes para mi ya que me sentía super cómoda, ya llevaba algo más de una hora trotando-caminando cuesta arriba, y me dije a mi misma que si ya había recorrido ese tramo en perfectas condiciones, no me cabía duda alguna de que iba a terminar los 42 k. Como empecé por el fin, no voy a dejar esa parte en el misterio, no va al caso y no es lo que me interesa.Ahora viene una parte muy buena, yo creía que había subido hasta lo más alto, pero no, venía la subida más larga y agotadora, sin embargo, mi mente estaba de buenas condiciones y se alineó con mi cuerpo para no parar un momento y seguir al menos lento hasta arriba.

Finalmente….  LA VISTA….. wooooowwwwww…. en la punta del cerro se veía el lago Lolog, una vista para sentarse a mirar y contemplar. Lamentablemente, y es lo único a lo que podría llamar lamentable, no estaba la situación como para parar a admirar el paisaje , asi que saqué un par de fotos mentales y aumenté un poco la velocidad, y como me sentía con todas las fuerzas para avanzar (y además que la naturaleza-paisaje, pucha que ayudan) ,  puse los motores en marcha y seguí avanzando, muy motivada por llevar a cuestas el tremendo ascenso y estar bien física y mentalmente. Además, fue muy inspirador ese momento de estar corriendo ahí, ante esa vista tan imponente, simplemente hermoso.

De lo bueno poco, y después de ese rato de reflexión y alegría,  se vino la parte en que un señor(banderillero) me anunció con mucho entusiasmo que ya terminó el ascenso y viene la bajada. Plop.. la peor bajada de la historia, salvo por el puesto de abastecimiento que estaba bastante bueno, plátano incluído, pero esa bajada en particular, mal!. Puedo decir con dignidad que me adelantaron muchos a los que yo había adelantado en la subida, pero es que en verdad no pensaba en molerme las rodillas por bajar rápido, todavía me quedaba más de la mitad de cerro y senderos, por eso creo que lo hice bien, quizás un poco más conservadora de la cuenta, pero al menos no me saque la mugre, como un señor que iba adelante mío. A parte que la bajada estaba con mucho polvo, mucha tierra suelta que entraba a las zapatillas, y muchas raices que ni se veían. Por lo mismo, me impresioné con la cantidad de inconsientes que bajaron rajados y entusiasmados de avanzar rápida y descontroladamente.

3 horas… Creo que cómo a esa altura del recorrido me empecé a acercar al paso El Colorado, la gracia de ese paso es que es el km 26 y tiene un super buen abastecimiento que incluía sopas, café, plátanos, jugos varios, medialunas! Jajaja, de todo un poco, el camino si para llegar a este puesto, fatal, plano pero una huella mínima en el quew apenas cabían mis pasos, por lo que me imaginé en más de una oportunidad que quizás una esguincé en ese momento sería probable y muy latera. Sin embargo, por suerte continué a paso lento pero seguro. En ese camino divisé al primer puerto varino que ya venía de vuelta, Andrés Streuly, y me quedé impresionada de la rapidez de este hombre, porque ya estaba casi de vuelta y a un ritmo de locos. Como mujer prudente que soy, traté de que no me afectara el hecho de ser infinitamente más lenta que Andrés y seguí mi camino. Por fin , después de un largo andar, llegué al famoso puesto. Me encantó el rato de relajo!, mentalmente me hacía falta descansar unos minutos, y me comí una medialuna exquisita, me tomé unos jugos , llené caramallolas y fuí a saludar a la Paula y la Naty que estaban en el puesto preparándose para seguir. Ahí fue cuando me hicieron ver que no era llegar y devolverse, ya que faltaban 800 metros más de camino ficticio, sólo añadidos con el fin de pasar targeta y luego retornar a colorado y luego por camino de vuelta… puaj! Me decidí a esperar hasta la vuelta para cambiar mis zapatillas, y me fui trotando a paso medio por este sendero fomísimo de 800 mts. Lo bueno fue que en el camino ví a varios puertovarinos como Telias, Butazzoni, Nazal etc, que no me llevaban mucha ventaja, por lo que eso me animó, ya que tan mal o lento no iba. Volví al colorado y decidí cambiar calcetines y zapatillas, no se si fue buena o mala idea porque perdí varios valiosos minutos en eso, pero al final, mi tema era llegar a la meta y disfrutar al máximo de la experiencia , por lo que me tomé mi tiempo y volví a las pistas justo cuando me dí cuenta de que el Benja Gonzalez me había adelantado de vuelta.

26 a 37 km… Puedo decir que este trayecto fue medianamente fácil, muy rápido y además en esta etapa, yo que me había cuidado toda la carrera, me dí cuenta de que seguía contando con excelente estado físico y por fin podía adelantar sin ser adelantada. Incluso en las bajadas los antes inconscientes personajes, bajaban lentamente y eso me permitía abrirme paso entre hombres y mujeres más cansados que yo. Tampoco puedo decir que estaba para correr, pero sí me sentía super bien. Miré el reloj; ya llevaba cuatro horas o más de trote y me dí cuenta de que faltaba lo menos y se venía el premio a mis meses de esfuerzo. A ratos me emocionaba de sólo pensar en el momento de llegar a la meta, pero como todavía me quedaba harto, seguía con el espíritu en alto, gozando lo más que podía del cansancio, del esfuerzo, del momento. A estas alturas de la carrera uno se pone super emocional, al menos yo, vibraba con cada música, con cada pensamiento y el pensamiento que más me marcaba era que si yo llevaba cuatro horas, Horacio (marido) llevaba como 8 ya que el estaba corriendo los 84 km y había partido cuatro horas antes que yo. Entonces la conclusión era simple, cómo yo voy a estar cansada si el ha hecho el doble!. Ahora me doy cuenta de que la reflexión era bastante simple y sin mucho análisis(capacidad, fuerza, entrenamiento etc) pero lo bueno es que ese pensamiento me inyectó nuevas energías y por supuesto que me ayudó para seguir corriendo.

Nuevo puesto de abastecimiento. La verdad es que en todo momento seguía motivada, pero ya más cansada. También sabía que no me faltaba mucho y eso despierta la ansiedad de estar cerca y de querer llegar. Por el reloj, calculaba que aún faltaban como 10 km para la meta y fué muy grata mi sorpresa cuando apareció el nuevo y último puesto de abastecimiento. Yo estaba entera y creo que se me notaba, porque las argentinas que estaban repartiendo bebestibles en el puesto me hicieron comentarios de lo feliz y bien que me veía. Les pregunté cuanto faltaba para la meta y cuando dijieron que sólo faltaban los últimos 5 km, no lo podía creer. No exagero cuando digo que casi lloré de emoción cuando escuche que sólo faltaban 5 k…. es decir, ya había corrido 37 y estaba bien, es decir con un poco de dolor de rodillas , pero bien, entera.. increíble, sentí que ya lo había logrado, que de ahí en adelante daba lo mismo si me pasaba algo, porque aunque fuera de poto, iba a llegar a la meta. Me imaginba una y otra vez llegando a San Martín, viendo la cara de mis hijos (Cata y Vicente) y de mis amigos puerto varinos que me estarían esperando. También me imaginaba cruzando la meta con Horacio y las palabras de mi entrenador que emocionado decía “extraordinario”. Fueron varios minutos de adrenalina extrema por sentir que ya estaba casi casi terminando la carrera. Después de un rato de emoción contenida, me concentré en terminar, ya que no sacaba nada con llorar de felicidad si todavía no concluía mi desafío. Pero fue una motivación constante el pensar en lo mucho que llevaba y en lo poco que me faltaba, de verdad que fue de los momentos de más felicidad de la carrera porque me sentía conectada con todo, con el cerro, con mis piernas cansadas, con mis brazos, con mis hijos, mi marido, mis amigos y seres queridos….(a quienes no nombro porque por fortuna la lista es larga, muy larga).

La meta que no llega!_ Sin exagerar la parte más desgastante son los últimos km e incluso los últimos metros. Falta tan poco por llegar y las ganas por terminar son tan grandes, que la ansiedad te come y la torpeza te ataca. Creo que en las últimas bajadas estuve a punto de caer unas diez veces, todo el rato me repetía “concéntrate, ya casi llegas”, pero no era tan fácil… incluso me dí cuenta de que muchos se derrotan al final. Me pasó que en una de las supuestas últimas subidas iba un che que me había pasado rajado en el primer cuarto de carrera, lo reconocí por la ropa y le empecé a dar ánimos porque iba subiendo destrozado. Me dijo , me prometés que es la última subida? Y yo que había preguntado al banderillero le dije:” te prometo! Haz tu último esfuerzo que ya estamos casi en San Martín”. Lo adelanté y me despedí, y después casi muero del remordimiento porque quedaban como cinco subidas más antes de la bajada final hacía San Martín y la meta.

Carros de fuego

Ahora ya no faltaba nada. Cuando puse el primer pié en el pavimento, en la entrada de San Martín, me sentía cual maratonista de olimpiadas con la música de fondo de carros de fuego. La emoción me desbordaba por todos los poros, realmente no podía creer que en un par de minutos la carrera ya sería historia para contar. En la bajada hacía la meta, habían unos niños que te chocaban las manos en señal de felicitaciones y me costó no llorar. Lo único que me mantenia semi serena y concentrada es que todavía faltaba por llegar y que tenía que cruzar esa meta. Faltaba tan poco que se hizo eterno y hasta un poco angutioso. La entrada a la ciudad fue extremadamente larga, pero valió la pena, ya al dar vuelta por la calle San Martín, pude ver a gente que a lo lejos parece que me había distinguido, o quizás era mi imaginación, pero escuchaba: ahí viene la Kony!. Segundos después, se acerca corriendo Marcelo y me dice que no falta nada, que dé el último esfuerzo. Eso fue como conbustible nuevo, ya que empecé a correr más fuerte todavía. Un poco más adelante pude distinguir a amigos que me vitoreaban, un poco más y ví a mis niños que me estaban esperando, un poco más y estaba a pasos de cruzar la meta…. 5….4….3…2…1 suena en el alto parlante un argentino que dice: Viene cruzando la meta una chilena! Konstanze Straub! 32 años! Termina sus 42 km cuando son 5:57 minutos, un fuerte aplauso!!! y todo lo que comenzó con un HEHEHEHEHE, termina con un HEHEHEHEHEHehehehe!!

Misión cumplida. No puedo perder de vista los minutos después, el abrazo a mis hijos, el apoyo de mis amigos, la sensación de lo hice! Simplemente extraordinario.

Dos horas más tarde, con un tiempo de 12 horas, Horacio cruzó la meta, terminando con éxito y en muy buena forma sus 84 km. Ahí si que pude respirar tranquila y sentir que definitivamente era misión cumplida….. gracias por todo!.

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2 comentarios

  1. Kony que emocionante lo que viviste tu y Horacio, realmente maravilloso…ese esfuerzo y sacrificio convertido finalmente en una enriquecedora experiencia.Me alegra que hayan disfrutado y llegado sanitos..Escribes muy lindo, pude imaginarme todo tal cual lo contaste..Gracias por compartir algo tan intimo; tus sentiemientos y emociones!!!!…Espero poder realizar una maraton yo tb!!!!…Besos gordos desde Berlin!!!

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